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viernes, 25 de octubre de 2013

El Islam


EL ISLAM: ORÍGENES Y DOCTRINA



LA PENÍNSULA DE ARABIA

Esta península es uno de los lugares más inhóspitos del planeta, pues la mayor parte de su superficie está ocupada por desiertos. Por eso, a pesar de estar situada al lado de civilizaciones como Mesopotamia y Egipto, en el siglo VII Arabia está habitada por tribus nómadas politeístas de raza árabe.

Pero las rutas comerciales que unían el Mediterráneo con el mar Rojo y el océano Índico atravesaban la península, buscando  oasis para asentarse en esas tierras. Uno de ellos era  La Meca, famosa por su santuario, la  Kaaba (construcción cúbica que guarda una roca sagrada para los musulmanes, la piedra negra). A principios del siglo VII un mercader árabe anunció que había recibido una revelación divina, se llamaba, Mahoma.

MAHOMA

Nació en el año 570 en La Meca, huérfano desde niño, viajó durante años con las caravanas como mercader. A los 40 años anunció que había tenido una visión: el arcángel Gabriel le reveló que había sido
elegido para transmitir un mensaje divino.

Al principio solo le creyeron su mujer, Jadiya y algunos amigos. Su oposición al politeísmo provocó las hostilidades de las autoridades de La Meca y tuvo q huir a Medina donde formó la primera comunidad
islámica. Era el año 622 y el primero de la Hégira (huída).

A diferencia de otros fundadores religiosos, Mahoma fue un jefe militar y político. En Medina, Mahoma proclamó  la Yihad o guerra santa. A su muerte, el islam dominaba la mayor parte de Arabia.

LA DOCTRINA DEL ISLAM

El islam destaca por su sencillez de su doctrina; significa “sumisión a Dios”. Su basa es el  monoteísmo: solo existe un Dios (Alá, el de Abraham, el mismo al que adoptarán judíos y cristiano). Las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) coinciden en reverenciar a personajes bíblicos como Abrahán, Moisés o David, pero a diferencia de los judíos, los musulmanes veneran a Jesús, pero como profeta. Creen que Mahoma es el último enviado de Dios, y el más importante.

El islam se apoya sobre 5 preceptos básicos:

  •  La  profesión de fe. “No hay más dios que Alá, y Mahoma es su enviado.
  • La oración. Deben rezar 5 veces al día en dirección a La Meca. El viernes, es el día sagrado y oran en la mezquita.
  • La peregrinación a La Meca. Una vez en la vida, si la salud y la economía lo permiten.
  • El  ayuno del ramadán. Durante ese mes de su calendario está prohibido comer y beber desde que sale el sol hasta que se pone.
  • La limosna. Esta obligación acabó por considerarse por un tributo que cobraba el califa o emir.
EL ISLAM: EXPANSIÓN DEL CALIFATO

LOS CALIFAS

Al morir Mahoma, eligieron a un  sucesor: ese es el significado  originario de la palabra  califa. Eran jefes políticos, no existe  jerarquía religiosa ni clero. A la muerte del tercer califa se desencadenó una guerra entre los partidarios de  Alí, yerno del profeta, y los de la familia  Omeya. Vencieron estos y convirtieron el califato en hereditario.  Damasco fue su capital.

Pero los derrotados no se sometieron a los Omeya y el islam se dividió en dos ramas:

  1. La rama mayoritaria o sunita, porque acepta la sunna o tradición.
  2. La minoritaria o chiita, que espera el regreso de un imán, sucesor de Alí.

En el siglo VIII, solo unas pocas familias descendientes de los primeros familiares de Mahoma tenían el poder. Los demás musulmanes provocaron una revuelta que acabó con el poder de los Omeyas. Surgió la dinastía de los Abasíes, que fundaron la capital en la ciudad de Bagdad en Iraq.

LA EXPANSIÓN DEL ISLAM.

Aquí puede ver un mapa sobre la expansión del Islam: Click aquí!

Obedeciendo el mandato de la  yihad, los califas atacaron y derrotaron a los persas y arrebataron provincias a los bizantinos. Tras dominar el norte de África, conquistaron el Reino visigodo de Hispania. Se extendían desde la India hasta el Atlántico.Pero las luchas internas debilitaron el imperio y los gobernadores de
las provincias eran cada vez más poderosos e independientes, y los califas abasíes no pudieron mantener la unidad. En el siglo X había 3 califas.

El de Bagdad, el de Córdoba y el Egipto.Los  ataques exteriores debilitaron a los abasíes y los  cruzados
conquistaron Tierra Santa. En el siglo XIII los mongoles destruyeron Bagdad, perdiendo los abasíes casi todo su poder político.A partir de entonces, los  turcos (procedentes de Asia central y convertidos al islam) conquistaron los territorios musulmanes y fundaron el  Imperio otomano. Se apoderaron de Constantinopla e
instalaron e instalaron allí su capital que llamaron  Estambul. Desde aquí dominaron gran parte de Oriente Próximo, norte de África y Europa oriental hasta los siglos XIX y XX.

Entre tanto se islamizaron muchos pueblos del Asia central, algunas provincias de China, India, islas del Índico y por África oriental.


En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas, se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio Persa y de buena parte del Imperio Bizantino. En el siglo VIII se llegó a la península Ibérica, la India y Asia Central.

En el occidente, la invasión se frenó en dos puntos: la Batalla de Poitiers (732) ante los francos, y la Batalla de Covadonga (722) ante los Asturianos.

Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta del mundo musulmán por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, Anatolia y los Balcanes. Los árabes se relacionaron con China e India, y el Océano Índico pasó a ser un mare nostrum para su civilización.

El intercambio comercial y cultural se llevó a cabo mediante dos rutas:

• La ruta de las especias: marítima y de caravanas, que recorría el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.
• La ruta de la seda: atravesaba los desiertos y cordilleras de Turquestán.

Innovaciones e intercambios que se llevaron a cabo durante la época:

• El ajedrez.
• La numeración índigo-arábiga.
• El concepto de cero.
• Algunas obras literarias.
• El papel.
• El grabado.
• La pólvora.
• Reinterpretación de la filosofía clásica.
• Cultivos y técnicas agrícolas mediterráneas.
• Circulación monetaria (sólo en el mundo islámico).

EL ISLAM: ECONOMÍA, SOCIEDAD Y CULTURA

ECONOMÍA.

La base de la economía árabe era la  agricultura y la  ganadería. Mejoraron los sistemas de regadío, introduciendo cultivos desconocidos como el arroz, la naranja o el algodón.

El rasgo más original fue que en sus territorios no se abandonaron las ciudades como ocurrió en el Imperio romano de occidente. Por eso, el comercio y la artesanía, ligados al mundo urbano, seguían siendo muy
importantes. Las rutas comerciales árabes, abarcaban desde la Península Ibérica hasta los puertos de China. Importaban materias primas, especias y esclavos, y exportaban productos manufacturados.

Hasta que en el siglo XV los portugueses encontraron un camino directo hacia oriente, los árabes se beneficiaron del papel de intermediario entre oriente y occidente.Para el funcionamiento de este comercio se creó un  sistema monetario que se utilizó en todo el Mediterráneo.

En la cuidad había una importante  industria artesanal (orfebrería, cuero, tejido, etc.).

LA SOCIEDAD Y LA CIUDAD.

La sociedad era de tipo patriarcal (la autoridad era ejercida por el varón). El papel de la mujer era muy limitado fuera del hogar, por lo que estaban casi ausentes de la vida pública. El escalón más bajo de la sociedad lo ocupaban los esclavos. Su comercio era uno de los negocios más prósperos, procedían de todas partes y trabajaban en la agricultura y el servicio doméstico.

La vida de los campesinos pobres no era mucho mejor, también había grupo de nómadas, que se dedicaban al pastoreo. En las ciudades, la medina, el centro, vivían los grupos dominantes: el gobernante, que vivía en un palacio o alcázar; la nobleza militar, los funcionarios y los ricos comerciantes que tenían tiendas en el zoco o mercado. También estaban los  cadíes  (jueces) y los  alfaquíes (expertos en la ley islámica).

Alrededor de la medina estaban los  arrabales, donde vivían los artesanos, reunidos por oficios. Fuera de las murallas se encontraban los barrios pobres. Cristianos y judíos eran comunidades aparte, que pagaban tributos.

EL SABER

Durante gran parte de la Edad Media, la cultura árabe sobrepasó a la cultura occidental. Los árabes conservaron la sabiduría de la Antigüedad, y cuando los cristianos quisieron conocer la  filosofía griega, tuvieron que recurrir a traducciones del árabe y a los comentarios del filósofo cordobés musulmán Averroes.
Los números que usamos se llaman arábigos, aunque de origen indio, lo introdujeron los árabes en Europa. Su gran acierto fue incluir el cero.  Muchos  términos matemáticos son de origen árabe, como álgebra, algoritmo, cifra e incluso la “x” en las ecuaciones.

Destacaron en la observación de la naturaleza. Mejoraron las tablas astronómicas y el  astrolabio (instrumento que, midiendo la altura aparente de los astros, permite calcular la latitud).Avicena fue el médico más famoso de la Edad Media. Escribió libros y aplicó tratamientos que incluían hierbas.

Escribieron libros de geografía, destacó el ceutí El-Idrisí, que hizo una descripción completa de la tierra conocida en el siglo XII. Transmitieron inventos y descubrimientos de otros pueblos, como el papel, la pólvora o la brújula.

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El imperio Bizantino



La historia del Imperio bizantino se extiende desde el siglo IV hasta 1453. Como heredero del Imperio romano, el Imperio romano de Oriente (denominado «Imperio bizantino» desde que el historiador alemán Hieronymus Wolf acuñó este término en 1557)nota 1 tiene sus orígenes en la misma fundación de Roma. Así, la característica predominante de la historia bizantina es la excepcional longevidad de su imperio, a pesar de haber enfrentado innumerables desafíos a lo largo de su existencia, como lo refleja la gran cantidad de asedios que sufrió su capital, Constantinopla. La creación de esta ciudad por Constantino en 330 constituyó un segundo punto de partida de la historia del Imperio bizantino, con la división definitiva del Imperio romano en 395.

En efecto, la ubicación de Constantinopla en la encrucijada entre Oriente y Occidente contribuyó, en gran medida, a la inmensa riqueza del Imperio bizantino. Esta riqueza junto con su gran prestigio lo convirtieron en un imperio respetado, pero también en uno muy codiciado. Además, la riqueza de fuentes históricas bizantinas permite una visión global y detallada de la historia bizantina, aunque la imparcialidad de los historiadores, a menudo cercanos al poder, sea a veces cuestionable.

Heredero de la Antigua Roma, el Imperio bizantino desarrolló rápidamente características que lo hicieron único. George Ostrogorsky describe el Imperio bizantino como «la síntesis de la cultura helenística y de la religión cristiana con la forma romana de Estado». Esta evolución progresiva de un Imperio romano a un imperio más específico tuvo lugar en el curso del siglo VII, después de que Justiniano I hubiera intentado, con éxito variable, restaurar la universalidad del Imperio.

Las conquistas árabes de Siria, Egipto y África del Norte, asociadas con las incursiones búlgaras en los Balcanes y lombardas en Italia, obligaron al Imperio bizantino a refundarse sobre nuevas bases. La historiografía moderna considera esta transición como un paso de la forma proto-bizantina (o paleo-bizantina) del Imperio a su forma meso-bizantina. Esta última etapa se prolongaría hasta 1204 y estuvo caracterizada por el período iconoclasta, que significó el conflicto entre los partidarios y adversarios de los iconos hasta mediados del siglo IX. Tal conflicto interno impidió que el imperio llevara a cabo una política exterior ofensiva; sin embargo, los emperadores lograron defender Constantinopla frente a los peligros externos, en particular, árabes.

El éxito de los iconódulos y el establecimiento de la dinastía macedónica en 867 llevó al Imperio bizantino a su período de gloria, tanto en el plano cultural como en el territorial. Llegó a su apogeo cuando Basilio II derrotó a los búlgaros y dejó al imperio más extenso de lo que había sido desde Heraclio. No obstante, después de su muerte en 1025, los conflictos entre las noblezas civil y militar, junto con la aparición de nuevas amenazas, condujeron al imperio al borde de la ruina. La derrota de Manzikert contra los selyúcidas en 1071 tuvo como consecuencia la pérdida del Asia Menor y la llegada al poder de los Comneno en 1081. Estos últimos lograron restablecer el poderío bizantino, aunque sin recuperar el conjunto de territorios perdidos, mientras que la animosidad entre bizantinos y latinos se incrementó progresivamente con la aparición del fenómeno de las Cruzadas. Estas tensiones llevaron a la toma de Constantinopla en 1204 durante la Cuarta Cruzada y a la división del imperio en territorios latinos y griegos.

Si bien el Imperio de Nicea fue capaz de recuperar Constantinopla en 1261 y restablecer el Imperio bizantino, los Paleólogos no pudieron hacer frente a los diversos desafíos que encontraron. Arruinado económicamente por las repúblicas italianas, debilitado interiormente por una aristocracia todopoderosa e incapaz de oponerse a la presión otomana, el Imperio bizantino terminó por caer en 1453, tras siglo y medio de lenta agonía. Esta debacle estuvo marcada por una profunda renovación cultural que permitió la propagación de la influencia bizantina por toda Europa, incluso cuando su territorio se había reducido irremediablemente.

El desarrollo del Imperio Bizantino



ETAPA INICIAL.

Se incluyó la creación de un sistema monetario. Las grandes propiedades dominaban el mundo rural y aunque los elevados impuestos tuvieron como consecuencia el abandono de la tierra, la agricultura permaneció como la principal fuente de riqueza del Imperio. La Iglesia y la Corona adquirieron vastos territorios, convirtiéndose de este modo en los mayores terratenientes del Imperio. Una rigurosa regulación imperial sobre la pureza y suministro de los metales preciosos, al igual que sobre la organización del comercio y la actividad artesanal, caracterizaron la vida económica. Los gastos ocasionados al construir edificios públicos e iglesias, agotaron los recursos económicos del Imperio a la vez que distintas plagas acababan con su población.

ETAPA MEDIA.

El Imperio sobrevivió a las migraciones, pero no pudo recobrar y gobernar todo el Mediterráneo.

Muchas de las características del Imperio y de su cultura cambiaron. La mayor parte de los Balcanes se perdieron. El agotamiento producido por las guerras ocasionadas y las ásperas disputas religiosas entre sectas cristianas rivales, hundieron las defensas y la moral bizantinas, dejando al Imperio en condiciones muy precarias para hacer frente a otros problemas.

Los ejércitos del Imperio bizantino se organizaron unos distritos militares; los soldados de estos ejércitos adquirieron tierras exentas de impuestos y preservaron el corazón del Imperio, a la vez que evitaban la ruinosa pérdida de dinero que había supuesto los ejércitos asalariados del periodo anterior a las invasiones. La vida urbana y el comercio decayeron. La situación bélica y la consecuente inseguridad inhibieron a la agricultura y a la educación. El Imperio, con unos recursos limitados, no pudo mantener por más tiempo la integridad territorial, las infraestructuras y la complejidad del Imperio tardo romano. Aún así logró subsistir y adaptarse a sus limitadas circunstancias.

RECONQUISTA.

Al inicio del siglo IX, la vida intelectual revivió: se copiaron y extractaron antiguos manuscritos; se cambiaron a máquina las enciclopedias y obras de referencia; las matemáticas, la astronomía y la literatura recibieron otra vez una gran atención. El renacimiento cultural estuvo acompañado por un retorno consciente a los modelos clásicos en el arte y en la literatura. El comercio exterior también se intensificó en el Mediterráneo y en el mar Negro.

Los esfuerzos de todas las dinastías para invertir la creciente concentración de tierras en las manos de unos pocos propietarios y de la Iglesia, fracasaron en última instancia. Aunque sustituyó a muchas viejas familias por un nuevo grupo de familias leales, su creciente riqueza y poder perjudicó de forma notable a los ingresos, a la autoridad del Estado y a los recursos militares del Imperio.

Tras el rechazo de unos nuevos progresos tecnológicos, culturas y económicos por parte de algunos emperadores, se le ha de sumar las últimas perdidas de posesiones.

DECADENCIA Y CAÍDA.

Las ciudades mercantiles italianas recibieron especiales privilegios comerciales en territorio bizantino, controlando así gran parte del comercio y de la riqueza del Imperio. Bizancio experimentó cierta prosperidad, pero su poder político y militar se desvaneció. Las condiciones agrícolas empeoraron para la población rural. Los turcos conquistaron los restos del Imperio y después en 1354 ocuparon los Balcanes y finalmente tomaron Constantinopla, lo que supuso el fin del Imperio en 1453.

LA FUNCIÓN DEL IMPERIO.

El Imperio bizantino fue regido por unos emperadores autocráticos, que constituían la fuente de la autoridad gubernamental. Ellos fueron los responsables de mantener la doctrina religiosa ortodoxa, situando toda la fuerza del poder imperial bajo una uniformidad doctrinal. Los emperadores lucharon por esa uniformidad, en parte para obtener el apoyo de la Iglesia, pero también porque creyeron que la supervivencia y el bienestar del Imperio dependían del favor divino. Se creo la política contraria al uso de imágenes en el culto, por ello hubo consecuencias entre la religión y el arte. El emperador, encarnación viviente del derecho, emitió leyes y era el último intérprete del derecho civil; él tenía la última palabra en casi todas las cuestiones. Fue uno de los más importantes protectores del arte y arquitectura bizantinos.

EL LEGADO BIZANTINO.

En este apartado se relata lo que se deja o se transmite a los sucesores.

Esta concepción de la autoridad imperial, la creación del alfabeto cirílico realizada por los misioneros bizantinos para los pueblos eslavos, así como la conservación de antiguos manuscritos griegos y de la cultura han sido las más importantes contribuciones del Imperio bizantino a la posterioridad. El resurgimiento de aspectos del clasicismo griego, especialmente el enciclopedismo, la historia, literatura, filosofía, las matemáticas y la astronomía, fue transmitido a una expectante población Italiana; de este modo la cultura y la religión bizantina sobrevivieron largo tiempo a la desaparición del Imperio. Las tradiciones y conductas bizantinas también pervivieron entre los griegos y los pueblos eslavos.

RITO BIZANTINO.

Sistema de prácticas litúrgicas usado por la Iglesia ortodoxa y diversas iglesias orientales católicas. El rito bizantino se desarrolló y perfeccionó en el imperio bizantino.

MÚSICA.

La música propia de la liturgia bizantina fue establecida en el s. IV por Basilio el Grande y san Juan Crisóstomo y otros le añadieron nuevos elementos y la desarrollaron, creando melodías nuevas y textos para himnos. Los instrumentos quedan excluidos. La teoría de la música bizantina se basa en la griega.

LITERATURA.

Entre los autores religiosos de inspiración cristiana sobresalen los Padres de la Iglesia y Juan Crisóstomo de Antioquia. La literatura teológica debate la naturaleza humana o divina de Cristo. Eusebio de Cesarea y Teodoreto son autores de historias de la Iglesia. Eudoxia escribió Cipriano de Antioquía, relato en verso considerado la primera novela cristiana. En 529, se ordenó la clausura de las academias filosóficas. Aproximadamente hacia el siglo VII quedó implantada una clara jerarquía de los géneros literarios: el filosófico-teológico se consideró el más elevado, seguido de otros géneros litúrgico-religiosos, y por último los de temas profanos.

ARTE.

Tuvo su primer período de esplendor durante 527-565 en la primera edad de oro. El arte bizantino de dividió en cuatro apartados: arquitectura, escultura, mosaico y pintura.

Arquitectura: El carácter esencial de la arquitectura eclesiástica bizantina esta determinada por elementos como: planta de cruz, griega o poligonal, cúpulas de grandes dimensiones, etc. y el empleo del mosaico como recubrimiento interior del edificio. Los principales monumentos del arte bizantino corresponden: Santa Sofía, Santa Eirene y la de los Santos Apóstoles. Los edificios se decoraron externamente mediante anchas franjas de piedra y ladrillo con alternancia de color. En definitiva, el imperio bizantino dejó importantes muestras de su arte.

Escultura: Sólo se han conservado, en su mayor parte, esculturas de mármol que datan del s. VI.

Mosaico: Los mosaicos eran de débil colorido, se oponen los de gran riqueza cromática a intensidad de contrastes, como por ejemplo los caracterizados por la representación frontal de las figuras sobre un fondo dorado. En el siglo XII, el modelado suave proporcionó un aspecto más difuso al conjunto de la representación.

Pintura: Con características como: mayor tamaño, frontalidad, ausencia del retrato e introducción del atributo y tendiendo a reproducir lo esencial.


Para profundizar en el tema:

*Interesante animación flash sobre El imperio Bizantino

*Documental


La sociedad feudal en Europa occidental


Europa durante la edad media: Pirámide Feudal.

El feudalismo fue un sistema social y político que surgió a principios de la Edad Media y se desarrolló e instaló en Europa durante varios siglos (siglos altomedievales), aunque en constante evolución. Como ocurre con todas las formas sociales nuevas, el feudalismo se desarrolló adoptando muchos aspectos del orden antiguo, ajustándolos a las necesidades presentes.

Esta nueva sociedad surgió en respuesta a presiones exteriores e interiores que actuaban sobre el sistema anterior. Los procesos de esta índole rara vez son el resultado de decisiones formales, sino la solución que los hombres dan a unas circunstancias ambientales cambiantes, lo que es particularmente cierto en el caso del feudalismo, al que dio paso el decadente sistema romano en su última fase.



En efecto, para entender la implantación del feudalismo hay que recordar la evolución de los últimos siglos del Imperio Romano. El fuerte y centralizado poder estatal del alto imperio y la sociedad urbana romana dejó paso a un progresivo debilitamiento de la autoridad y una ruralización en aumento de la población

En este contexto, la necesidad más acuciante de la sociedad tardorromana y de la de los primeros tiempos medievales era la protección: protección contra los invasores bárbaros, los bandidos y los campesinos en rebelión.

El aparato estatal, antes poderoso, era ahora demasiado débil para cumplir con sus obligaciones; en su decadencia, se veía incapaz de hacer justicia y proporcionar paz y protección a los ciudadanos.

En tales circunstancias, el pueblo se vio obligado a establecer por si mismo la forma de organizarse y generar un sistema donde la seguridad fuese el elemento prioritario.

La encomendación y el feudo

La antigua tradición romana del patrocinio era una relación entre dos hombres libres. Mediante el acto de la encomendación, un hombre libre se colocaba bajo la protección de un señor, a quien el encomendado debía servir y respetar a cambio de sostenimiento y protección. Esta situación dio lugar más tarde a contratos escritos que regulaban el grado de compromiso de ambas partes.

Ante la existencia de peligros reales, la encomendación se convirtió en feudo, o cesión. El hombre libre cedía sus tierras y su libertad a un noble con recursos para la guerra, a cambio de protección; en otras palabras cambiaba su libertad por seguridad.

Las malas comunicaciones, los caminos casi intransitables, contribuyeron al aislamiento y a la división de las comunidades medievales europeas. Aunque seguían existiendo residuos del antiguo poder central en forma de monarquías, las órdenes de los reyes no iban más allá de los muros de palacio. Europa era literalmente un conglomerado de miles de campamentos armados semiindependientes.

Estas divisiones no podían durar por tiempo indefinido. Todo el Occidente europeo vivía en una amenaza constante. Al sur, los musulmanes representaban un grave peligro; al este ocurría lo mismo con los ejércitos hunos, mongoles y eslavos. Los vikingos saqueaban prácticamente sin oposición las costas del norte en los siglos IX y X.

Ofrecer protección ante tan intensos peligros era algo que sobrepasaba la capacidad incluso de los más poderosos señores feudales. Para hacer frente a tales amenazas surgió una compleja red de relaciones, en la que todos prestaban fidelidad y obediencia a alguien más poderoso, hasta llegar al monarca, que lo hacía ante Dios.

Como contrapartida por la ayuda recibida, existía el compromiso de ofrecer un determinado número de hombres para servicios militares, siempre que se les requiriese para ello.

Ventajas y desventajas del Feudalismo
La mala prensa que en los tiempos contemporáneos ha tenido el feudalismo (paradigma de la tiranía de los poderosos sobre los humildes) se debe a que la producción agrícola fue en muchos casos insuficientes para ser útil al sistema, lo que provocó hambruna.

La rudimentaria agricultura de la época y el ineficiente sistema de cultivo no permitían la acumulación de reservas, Si las cosechas fallaban, lo que ocurría a menudo, el hambre hacía en seguida su aparición.

Y es que si bien los campesinos tenían tierras como parte del contrato feudal, su primera responsabilidad era ocuparse del ganado y de las cosechas de su señor. Si la tormenta o el fuego las amenazaban, la primera que había que poner a salvo era la del señor.

Por ello el agricultor tenía que esforzarse denodadamente en producir lo suficiente para mantener a su familia y además asegurar el alimento de la nobleza y al clero, que no eran productores. Esto no siempre se conseguía, generando la citada pobreza y hambre entre la población base de la sociedad.

Pero no hay que ver en el feudalismo medieval en Europa sólo bajo este prisma completamente negativo.

Para empezar, la sensación de pérdida de libertad era relativa pues las comunidades de la Alta Edad Media en Europa eran bastante cerradas y viajar suponía pasar de una comunidad cerrada a otra igual por unos malos caminos y en constante peligro de ataque.

Además, si el feudalismo impuso al siervo la obligación del servicio prioritario a su señor, impuso también a éste la obligación de ayudar al siervo en momentos de necesidad y de guerra, lo que era bastante frecuente.

Afortunadamente, la autoridad de la Iglesia sobre los poderes temporales y el fenómeno de las peregrinaciones permitió cierta libertad de tránsito de unas comunidades a otros con fines religiosos (por ejemplo para realizar viajes de penitencia a un monasterio o catedral donde se guardaban reliquias) y éste fue el punto de arranque de una nueva sociedad en la que el movimiento de gentes, comercio, ideas nuevas, etc. se hacía mayor.

Éste es el inicio de una sociedad que se fue renovando y modernizando (no hay que olvidar el llamado "renacimiento románico" del siglo XI) hasta alcanzar la plenitud en el siglo XII y XIII. 



Sociedad medieval : El Feudalismo europeo

La sociedad medieval estaba organizada en base a un sistema feudal (entrega de bienes a cambio de servicios). La persona con potestad para otorgar tierras era el Rey y los nobles, obispos, etc., a cambio le ofrecían su ayuda con soldados en tiempos de guerra.
La feudalidad no se desarrollo por igual en todos los reinos de occidente. Su tamaño de eyección fue el corazón del antiguo imperio carolingio, es decir, la mitad la mitad del norte de Francia y Alemania. Otros países conocieron tradicionalmente un feudalismo importado tal fue el caso de Inglaterra y Sicilia, donde los conquistadores normandos impusieron al final del siglo X una organización feudal rigurosa, encuadrando el conjunto de la aristocracia al mismo tiempo que preservaban la autoridad real, puesto que tendía hacia ella de forma “piramidal” la totalidad de los homenajes y los servicios. En Italia del norte no existió el verdadero feudalismo; las fortunas nobles estaban hechas más de alodios que de feudos, y muchos señores no prestaban homenaje a nadie.
El feudalismo es un fenómeno propio del reino franco, es decir, los territorios incluidos entre los ríos Rin y Loira, que se vio acelerado por las guerras civiles y las invasiones que experimentó durante los siglos posteriores al Imperio carolingio, y que se articula alrededor de dos elementos clave, el vasallaje y el feudo. Ante la inseguridad reinante, muchos propietarios de tierras buscaron el amparo y protección de otros señores más poderosos, a cambio de cederles su vasallaje y fidelidad o un censo o gravamen. De esa forma, la pequeña propiedad pasaba a ser de tipo feudal o censal, respectivamente. Los señores intermedios entre éstos y la autoridad real fueron adquiriendo cada vez más poder, tanto sobre la tierra como sobre los hombres vinculados a ella, de tal manera que paulatinamente fue desapareciendo la propiedad libre. Para asegurarse la lealtad del vasallo, el señor le entregaba a cambio un bien de naturaleza real, el feudo; éste se materializaba en forma de tierras o derechos, pero nunca con la propiedad plena sobre el mismo.

Elementos del Feudalismo



1.El feudo
Es la base principal del sistema feudal y, además, representa su unidad económica, política y social. Es la unidad económica, porque el feudo es el centro de la producción agrícola y artesanal. Es la unidad política, porque en cada feudo se ejercía la soberanía de un señor feudal, y a la vez, determinaba la jerarquía social, el lugar que se ocupa en la sociedad; bien ser señor feudal, ser vasallo o siervo.
Es considerado un bien real (tierra) o derecho concedido por un señor a su vasallo, a cambio de servicios prestados. El feudo puede ser de varios tipos: feudo territorial, feudo de altar, (bien religiosos), feudo de un cargo (por honores), feudo de manso o cobros (para rentas) y feudo de bolsa (por la cantidad de dinero).
En el imperio carolingio la sociedad era jerarquizada, de acuerdo a la posesión territorial, y había una relación entre Carlomagno y sus vasallos. El emperador distribuía beneficios a sus vasallos, a los que exigía no solo fidelidad militar, sino también la participación de hombres armados. El vasallo real podía repartir beneficios para obtener hombres armados, y debía cumplir sus deberes hacia el emperador. Todos los señores y sus vasallos vivían gracias a la explotación de los siervos de la gleba.

2.El señor feudal
Del siglo XI al XIII, el grupo social dominante era el de los señores feudales, amos de la tierra y de los campesinos. Pero eso no basta para definirlo; hay que tomar también su estructura interna, es decir, las jerarquías verticales, los lazos de dependencia y de servidumbre que existían entre los miembros. Además hay que recordar que estos señores son prácticamente guerreros y que su modo de vida, su mentalidad, sus valores se encontraban determinadas por esta función militar.
El es el dueño del feudo y reunía, adicionalmente, el derecho de soberanía en el feudo; el poder de los señores feudales estaba determinado por la posesión de la tierra y la jerarquía social en el sistema feudal. Obtenía beneficios a través de la renta, la corvea, el censo, etc.
Junto con el siervo de la gleba, el señor feudal forma de la relación de dependencia personal. El señor feudal tenía la obligación de proteger a sus vasallos y siervos. Si el feudatario incumple sus compromisos, será siervo de la felonía (traición) y podrá ser privado del feudo y, a la inversa, una ofensa del señor le eximirá de sus obligaciones de fidelidad.

3.El vasallo
Es la persona que dependía de un gran señor feudal, a quien estaba obligado a darle fidelidad de apoyo militar. Debía cumplir con deberes negativos (no agredir a su amo, no dañar sus bienes, no atentar contra la vida del señor) y deberes positivos, como el auxilium o el auxilio (ayuda militar, vigilancia y prestamos) y el consilium o consejo secundar al señor en las funciones judiciales); a cambio, el vasallo recibía una parte de la tierra, o un cargo, que es conocido con el nombre de beneficio.
Si faltaba a la fidelidad podía perder este beneficio, la fidelidad era su obligación principal. Sus hijos podían ser educados en la corte señorial y educados en el arte militar. Debía ayudar a su señor en ciertos casos como: pagar el rescate cuando caía prisionero, y tenía q ayudarle cuando este peregrinase en tierra santa. También debía darle consejo, sobre todo cuando había que decidir algo importante. Si golpeaba al amo o violaba a la mujer del amo, el vasallo era acusado de felonía.

4.El siervo de la gleba
Su origen está en la crisis del esclavismo. La servidumbre europea tiene su antecedente en el “colono” romano u hombre “libre” (plebeyo, esclavo liberto, bárbaro) que recibía personal al propietario, pagándole una renta. El colono es el precursor del futuro siervo, pero no todos los siervos proceden de los colonos.
La clase de los campesinos, entendiendo por tales a todos los que trabajan la tierra por sus manos lo mismo los siervos que los sujetos a tributo y los campesinos libres, empieza a verse colocada ya bajo el imperio romano, a partir del siglo II jurídica y socialmente, en aquella posición que suele considerarse como un resultado de las condiciones e instituciones medievales.

jueves, 24 de octubre de 2013

Edad Media


Características de la Edad Media:

Este es un periodo de la historia muy amplio, y desde ya que es difícil sintetizar sus características en una sola publicación, de todas formas voy a tratar de hacer un esfuerzo para contarte cuales son las características de la edad media, este interesante periodo de la historia de la humanidad.

Algunos puntos claves:

Ausencia de estado.
Economía predominantemente agrícola.
El feudo como unidad productiva básica.
La servidumbre como relación de trabajo.
Un alto nivel de jerarquización social, el vasallaje.
La existencia de un ritual simbólico del vasallaje.
Constantes conflictos entre señores.
Una cultura fuertemente influenciada por la religión cristiana.

Un mirada general:

Una de las características principales que tenemos que tener en cuenta a la hora de estudiar la Edad Media es que este periodo de la historia se define por la ausencia del estado. Es decir, que todas las cualidades y funciones que comúnmente le atribuimos a un estado, la poseían particulares. Con esto me refiero a individuos concretos. A estas personas se las denominó señores feudales.

La economía de la Edad Media era fundamentalmente de carácter agrícola. Es decir, que la producción tenía sus orígenes en la tierra, ya sean los alimentos o las materias primas. En este sentido tenemos que conceptualizar al feudo como la unidad productiva básica. El feudo es un espacio territorial que tenía un señor y que a su vez otorgaba a un vasallo a través de un “contrato” de vasallaje. Este lo recibía como parte de pago por sus obligaciones militares o políticas. En este espacio territorial trabajaban los siervos, estos eran los campesinos de la Edad Media.

Surge entonces la necesidad de definir cuál era la principal relación de trabajo en aquella época, y esta era la servidumbre. Todos estos siervos o campesinos estaban atados a la tierra. Con esto quiero decir que no podían migrar ni dejar de trabajar para sus señores, estaban vinculados mediante una relación asimétrica de trabajo. Y también obligados a pagar en especies o trabajos particulares el uso y ocupación de la tierra.



Como pueden ver una de las características de la sociedad de este periodo de la historia, era el alto nivel de jerarquización. Estas relaciones comúnmente eran establecidas a través de lo que se conoce como el ritual simbólico del vasallaje. Con esto me refiero a la serie de actos simbólicos, mediante los cuales concretaba la subordinación de un vasallo a su señor. Otra de las particularidades de la Edad Media es que fue un periodo en el cual el conflicto era constante entre los señores. Es por eso que comúnmente se lo asocia con fortalezas, castillos y grandes murallas. Así como con espadas, caballeros y grandes batallas.

En términos culturales esta sociedad estaba fuertemente influenciada por la religión. El cristianismo dominó las mentes y las “almas” de la gran mayoría de la población de la Edad Media. Toda la interpretación de la realidad giraba sobre lo que decían las “sagradas” escrituras, incluso eran la principal inspiración artística. Aquellos que valientemente se enfrentaron a esta opresión sufrieron las consecuencias, entre ellos podemos nombrar a los “herejes” y las “brujas”.


La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América,1 o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años.

Actualmente los historiadores del periodo prefieren matizar esta ruptura entre Antigüedad y Edad Media de manera que entre los siglos III y VIII se suele hablar de Antigüedad Tardía, que habría sido una gran etapa de transición en todos los ámbitos: en lo económico, para la sustitución del modo de producción esclavista por el modo de producción feudal; en lo social, para la desaparición del concepto de ciudadanía romana y la definición de los estamentos medievales, en lo político para la descomposición de las estructuras centralizadas del Imperio romano que dio paso a una dispersión del poder; y en lo ideológico y cultural para la absorción y sustitución de la cultura clásica por las teocéntricas culturas cristiana o islámica (cada una en su espacio).

Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o Alta Edad Media (siglo V a siglo X, sin una clara diferenciación con la Antigüedad Tardía); y Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV), que a su vez puede dividirse en un periodo de plenitud, la Plena Edad Media (siglo XI al siglo XIII), y los dos últimos siglos que presenciaron la Crisis de la Edad Media o del siglo XIV.

Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa,Nota 1 el concepto de Edad Media nació como la segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal Cellarius (Historia Medii Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688),3 quien la consideraba un tiempo intermedio, sin apenas valor por sí mismo, entre la Edad Antigua identificada con el arte y la cultura de la civilización grecorromana de la Antigüedad clásica y la renovación cultural de la Edad Moderna -en la que él se sitúa- que comienza con el Renacimiento y el Humanismo. La popularización de este esquema ha perpetuado un preconcepto erróneo: el de considerar a la Edad Media como una época oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, y un aletargamiento social y económico secular (que a su vez se asocia con el feudalismo en sus rasgos más oscurantistas, tal como se definió por los revolucionarios que combatieron el Antiguo Régimen). Sería un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia, la superstición y el miedo milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y la brutalidad de guerras e invasiones constantes y epidemias apocalípticas.

Sin embargo, en este largo período de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a influencias mutuas con otras civilizaciones y espacios como a dinámicas internas. Muchos de ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció el nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo desarrollarán el capitalismo.4 Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, que había comenzado con migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos repobladores (Repoblación en la Península Ibérica, Ostsiedlung en Europa Oriental) vio cómo en sus últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas) se reparaban y modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, peregrinos, mercaderes, estudiantes, goliardos) encarnando la metáfora espiritual de la vida como un viaje (homo viator).

También surgieron en la Edad Media formas políticas nuevas, que van desde el califato islámico a los poderes universales de la cristiandad latina (Pontificado e Imperio) o el Imperio bizantino y los reinos eslavos integrados en la cristiandad oriental (aculturación y evangelización de Cirilo y Metodio); y en menor escala, todo tipo de ciudades estado, desde las pequeñas ciudades episcopales alemanas hasta repúblicas que mantuvieron imperios marítimos como Venecia; dejando en la mitad de la escala a la que tuvo mayor proyección futura: las monarquías feudales, que transformadas en monarquías autoritarias prefiguran el estado moderno.

De hecho, todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad aparecen en la Edad Media, en sus aspectos intelectuales con la misma crisis de la escolástica.6 Ninguno de ellos sería entendible sin el propio feudalismo, se entienda éste como modo de producción (basado en las relaciones sociales de producción en torno a la tierra del feudo) o como sistema político (basado en las relaciones personales de poder en torno a la institución del vasallaje), según las distintas interpretaciones historiográficas.

El choque de civilizaciones entre cristianismo e islamismo, manifestado en la ruptura de la unidad del Mediterráneo (hito fundamental de la época, según Henri Pirenne, en su clásico Mahoma y Carlomagno7 ), la Reconquista española y las Cruzadas; tuvo también su parte de fértil intercambio cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica Salernitana) que amplió los horizontes intelectuales de Europa, hasta entonces limitada a los restos de la cultura clásica salvados por el monacato altomedieval y adaptados al cristianismo.

La Edad Media realizó una curiosa combinación entre la diversidad y la unidad. La diversidad fue el nacimiento de las incipientes naciones... La unidad, o una determinada unidad, procedía de la religión cristiana, que se impuso en todas partes... esta religión reconocía la distinción entre clérigos y laicos, de manera que se puede decir que... señaló el nacimiento de una sociedad laica. ... Todo esto significa que la Edad Media fue el período en que apareció y se construyó Europa.

Esa misma Europa Occidental produjo una impresionante sucesión de estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico), que en las zonas fronterizas se mestizaron también con el arte islámico (mudéjar, arte andalusí, arte árabe-normando) o con el arte bizantino.

La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de los autores clásicos, que se ocuparon de la naturaleza desde su propia perspectiva; y en ambas edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba relegado al trabajo manual de artesanos y campesinos, responsables de un lento pero constante progreso en las herramientas y procesos productivos. La diferenciación entre oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio intelectual convivió con una teórica puesta en valor espiritual del trabajo en el entorno de los monasterios benedictinos, cuestión que no pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la mucho más trascendente valoración de la pobreza, determinada por la estructura económica y social y que se expresó en el pensamiento económico medieval.

Medievalismo es tanto la cualidad o carácter de medieval,9 como el interés por la época y los temas medievales y su estudio; y medievalista el especialista en estas materias.Nota 4 El descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna, en la que Humanismo, Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como reacciones contra ella, o más bien contra lo que entienden que significaba, o contra los rasgos de su propio presente que intentan descalificar como pervivencias medievales. No obstante desde fines del siglo XVI se producen interesantes recopilaciones de fuentes documentales medievales que buscan un método crítico para la ciencia histórica. 

El Romanticismo y el Nacionalismo del siglo XIX revalorizaron la Edad Media como parte de su programa estético y como reacción anti-académica (poesía y drama románticos, novela histórica, nacionalismo musical, ópera), además de como única posibilidad de encontrar base histórica a las emergentes naciones (pintura de historia, arquitectura historicista, sobre todo el neogótico -labor restauradora y recreadora de Eugène Viollet-le-Duc- y el neomudéjar). Los abusos románticos de la ambientación medieval (exotismo), produjeron ya a mediados del siglo XIX la reacción del realismo.11 Otro tipo de abusos son los que dan lugar a una abundante literatura pseudohistórica que llega hasta el presente, y que ha encontrado la fórmula del éxito mediático entremezclando temas esotéricos sacados de partes más o menos oscuras de la Edad Media (Archivo Secreto Vaticano, templarios, rosacruces, masones y el mismísimo Santo Grial).

Algunos de ellos se vincularon al nazismo, como el alemán Otto Rahn. Por otro lado, hay abundancia de otros tipos de producciones artísticas de ficción de diversa calidad y orientación inspiradas en la Edad Media (literatura, cine, cómic). También se han desarrollado en el siglo XX otros movimientos medievalistas: un medievalismo historiográfico serio, centrado en la renovación metodológica (fundamentalmente por la incorporación de la perspectiva económica y social aportada por el materialismo histórico y la Escuela de los Annales) y un medievalismo popular (espectáculos medievales, más o menos genuinos, como actualización del pasado en el que la comunidad se identifica, lo que se ha venido en llamar memoria histórica).


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